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	<title>Literatura &#8211; CCEBA</title>
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	<description>Sitio web CCEBA año 2017</description>
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	<title>Literatura &#8211; CCEBA</title>
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	<item>
		<title>Salvador Marinaro habla de un poema de Joaquín Giannuzzi</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/salvador-marinaro-habla-poema-joaquin-giannuzzi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Sep 2016 16:15:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poetas leen poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[lunes]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[poetas]]></category>
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					<description><![CDATA[Perplejidades del amanecer]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Perplejidades del amanecer</strong></p>
<p>I</p>
<p>Un minuto de fe para buscar a tientas</p>
<p>la camisa más despierta. Una especie</p>
<p>de convicción para sentirme apto.</p>
<p>En la oscuridad menguante, el dormitorio</p>
<p>huele a existencia en bruto,</p>
<p>a ropa fría, a zapatos caídos</p>
<p>con toda la neura encima. Esto insiste</p>
<p>en tener algo que ver contigo.</p>
<p>Desde la calle</p>
<p>los ruidos ciegos y la jadeante</p>
<p>respiración de la materia manufacturada</p>
<p>suben con sus propias razones para vivir.</p>
<p>He allí lo espumoso, la tierra triunfante</p>
<p>que apenas me concierne. Pero la camisa</p>
<p>ya pierde su inocencia, reclama relaciones</p>
<p>y el perpetuo fracaso de la identidad</p>
<p>en el amanecer de este día laborable.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>II</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desamparo ideológico del lunes:</p>
<p>en la madrugada invernal ha concluido</p>
<p>el aplazamiento. Perplejo</p>
<p>y desdichado a su manera, el pie</p>
<p>con que bajamos de la cama se detiene</p>
<p>a medio camino. En ese titubeo prenatal</p>
<p>también vacilan</p>
<p>el resto del cuerpo</p>
<p>y el ser en general con su condena.</p>
<p>La realidad privada paraliza su regreso</p>
<p>al viejo desastre, a la recurrente</p>
<p>y oscura oportunidad. ¿Qué clase de verdad</p>
<p>hay en esa negación? ¿Qué mano de la época</p>
<p>pone las opciones individuales en punto muerto?</p>
<p>En el cerebro cerrado circula</p>
<p>un gemido que nos detiene al borde</p>
<p>de la respiración universal del día.</p>
<p>Y entre la historia a punto de caer</p>
<p>en la taza de café y la vuelta del rostro</p>
<p>a la dorada aniquilación personal</p>
<p>comienza el lunes en todo el país</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Sobre</em> Perplejidades del amanecer<em>, dice Salvador Marinaro:</em></p>
<p>Toda forma de aplazamiento es una decisión trágica: un sujeto, vacilante de sus propias obligaciones, se ve arrastrado por una fuerza desconocida a enfrentarse al cosmos. En este poema de Joaquín Giannuzzi, el rito de descender de la cama, ponerse la camisa y calzarse los zapatos consume la última resistencia. El día empieza y arroja a la voz del poema hacia la realidad inhóspita del lunes, cuando el fin de semana ha concluido.</p>
<p>¿De qué trabaja esta persona? ¿Qué es lo que genera tal frustración? Podría trabajar de cualquier cosa (aunque los zapatos, la camisa, pertenecen al universo de las oficinas); pero no es sólo un sentimiento apático hacia lo laboral (propio de la clase media), sino la afirmación de una época. La vida se refugia en paréntesis breves entre un conjunto de obligaciones que extinguen la mayor parte el tiempo.  El “individuo” se siente movido por una mano invisible que agotó las opciones personales. Por algo la mayor característica del lunes es el “desamparo ideológico”, no existe el placer, ni la ambición, ni la esperanza del futuro.</p>
<p>Ante tal presión, la voz lírica se concentra en observar los objetos y detener el avance durante unos instantes. Por eso el poema produce la sensación de un minuto de oscuridad. Aquel hombre sentado sobre la cama intenta mantener la cabeza erguida y en ese segundo observa las cosas que lo rodean. Las obligaciones vienen del exterior, cada una de las prendas que se aplican sobre su cuerpo (camisa, zapatos, ropa) tiene la capacidad de exigir que este rito se detenga. Hablan como las voces de un coro y piden al poeta que la pérdida de tiempo se interrumpa cuando antes. Sus únicos aliados son las partes del cuerpo.</p>
<p>Por eso, el lenguaje se vuelve árido, seco; términos médicos como “cerebro”, “neura” y nociones técnicas como “fracaso de la identidad” acompañan algunas exageraciones religiosas como “tierra triunfante” y “respiración universal”. A su modo, el poema es sobrio, sin grandes gestos ni giros rítmicos o metáforas. Giannuzzi suele ser incluido en la llamada “poesía del pensamiento” por la preferencia hacia un lenguaje concreto en lugar del lirismo, pero este poema trasmite la sensación de un estado previa al pensamiento: no existe ni el tiempo ni el entorno para la meditación sino una especie de sentimiento, una sensación pensante de la angustia dominical.</p>
<p>Este poema en dos partes narra en tiempo de tragedia la experiencia de todo laburante medio. Al mismo tiempo es una actitud sobre el lenguaje: un ejercicio de la palabra desprovista y contundente al mismo tiempo, como si desconfiara hasta de su propia fuerza.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Salvador Marinaro </strong>nació en Salta en 1988. Es licenciado en Periodismo y magister en Escritura Creativa. Trabaja como profesor de las materias Taller de Redacción y Semiología en la Universidad del Salvador y colabora habitualmente con el suplemento literario de La Gaceta de Tucumán y la Revista Anfibia.</p>
<p>Tiene dos libros publicados: “Sinfonía de mareados” (poesía-2010) y “Sueños del mono evolucionado” (cuentos-2010).  Obtuvo el primer Premio de poesía y cuento de la Provincia de Salta, el premio Azucena Villaflor organizado por las Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora, el Premio Regional de cuento por el NOA y el premio Filosofía sub-40, entre otras distinciones. Actualmente, cursa un doctorado en Global Studies en la Universidad de Shanghái (China).</p>
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			</item>
		<item>
		<title>&#8216;Ya tú sabes, James&#8217; de Federico Vite</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/ya-sabes-james-federico-vite/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Sep 2016 15:42:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[CCEBA recomienda]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[Ya tú sabes, James]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Mi zanca Henry James recomienda buscar una fisonomía femenina para darle refresco a la existencia y lo más lógico, al seguir su consejo, es ponerle fin a mi encierro, porque en la mañana el cuarto se vuelve una lumbrera. Después, sólo basta con esperarlo en la parada del camión, es chofer de El Sabor violeta, un autobús muy chévere, con buenas bocinas, música genial; además, transita por las facultades de la universidad, ahí es donde se agarran las mejores nalgas para cotorrear a gusto. No faltan amigas en el asiento trasero: negras y juguetonas. Lo mejor de todo es que en los urbanos no hay ninguna posibilidad de que Aidé me encuentre; ella viaja en taxi.</p>
<p>El claxon de El sabor violeta rompe mis pensamientos.</p>
<p>—Epa, James<em>, </em>¿qué show?</p>
<p>—Nada, primito, nada. Súbete que la cabeza caliente no piensa.</p>
<p>—¿Va bien la chamba?</p>
<p>—No, parna. Aquí lo único bueno son las cervezas —dice pasando la última lata de su six―. El día está de la chingada ―limpia el sudor de su calva.</p>
<p>Al primer trago el mundo se vuelve un oasis.</p>
<p>—¿Y el librito qué dice, Vite? Se me hace que estás tonteando nomás. Ora hacer un libro. Ponte a trabajar, a darle dinero a la nena. Se va ir, cabrón. Las chicas no quieren letras. Ya tú sabes, papi.</p>
<p>Bebo para no disertar sobre mi novela, pero la vista del James termina por arrancarme unas palabras.</p>
<p>—Simón, parna. Va tirado, tendido y como que quiere darme alegrías el noveleo.</p>
<p>Vamos por la Costera. Yo dejo que la brisa me toque. Supongo que visto desde afuera parezco uno de esos perros que viajan en autos de lujo, con la lengua en la ventanilla.</p>
<p>—Mira, Vite, si jalamos morras no voy a sacar ni lo de la cuenta y está cabrón. La <em>family</em> no tiene varo pues.</p>
<p>—No se agüite, con una negra que mueve bien el bote se van las penas, ¿qué no, mi James?</p>
<p>Y en El Sabor violeta suena el reggaeton a todo volumen. La voz de <em>Daddy  Yankee</em> atrae los mejores culos, los sacudidores, los que anuncian tardes llenas de sudor ajeno. Estamos en el centro del ligue. Suben muchachas de buen ver. Bebo más para animarme. La cerveza ya está caliente, pero debo fingir que aún sabe deliciosa. Una mujer grandota de cabello largo y chino me sonríe. Vas, Vite, vas, pienso. Así que le invito un trago levantando la lata.</p>
<p>—Te tardaste, mi loco —dice y se acomoda junto a mí.</p>
<p>Noto que sus nalgas cubren por completo el asiento. La imagino desnuda, con sus piernas de caballo encima de mis hombros. Su sexo debe oler agrio, fuerte. Divina la negra.</p>
<p>—¿Te avientas un rol conmigo?</p>
<p>—Si me invitas una caguama sí, loco ―responde la diosa.</p>
<p>Sus dientes grandes aparecen por primera vez; los labios gruesos, rojos, de verdad que emocionan a cualquiera. No creo que nadie aguante quince minutos dándole duro a esa boquita sucia y majestuosa.</p>
<p>—Vamos pues, loca —propongo sonriendo.</p>
<p>Al decir eso me acuerdo de Aidé. Ella no tiene los labios así, tampoco es aventada; siempre, cautelosa.</p>
<p>El Sabor violeta lleva menos de la mitad del recorrido y yo me siento con ánimo de pasar a la tienda de Vilma, ella le fía a James, pero aún faltaba un tramo largo para eso.</p>
<p>—¿Y tú qué haces? —grita porque la música aumenta.</p>
<p>De pronto creo que el ruido de las bocinas sale de mi verga, como si estuviera ansiosa, hambrienta de esta reina que domina el arte de ligar.</p>
<p>—Soy escritor —digo con fuerza.</p>
<p>Ella ríe. La veo coqueta; más bien, puta. Supongo que a la segunda cerveza esta mujer es una puerta bien abierta.</p>
<p>—Entonces escríbeme algo —abre la boca diciendo algo y simplemente me dejó abanicar por la solvencia lujuriosa de sus pestañas.</p>
<p>—Dame un beso, primero.</p>
<p>Los labios de la negra conquistan los míos.</p>
<p>James me ve por el retrovisor.  Cuando pone esa cara de la estás cagando es justo cuando me gusta alguien. Así ha pasado con otras diosas, pero este camarada de pronto se pone serio.</p>
<p>—Invítame una pues, loco.</p>
<p>Hago señas a James; me entiende a medias, eso creo, porque mueve la cabeza de un lado a otro. Me levanto y le digo en la oreja que se pare en la tienda. No quiere.</p>
<p>—¿Te abres, parna?</p>
<p>—Pendejo, es la hermana del Bari.</p>
<p>Un escalofrío es un relámpago en la columna vertebral, eso comprendo al oír nombrado al Bari. Ese tipo se las gasta: ha matado a unos quince cabrones; siempre trae pistola y es dueño de varios camiones de esta ruta. El hijo de puta tiene poder, dinero y, por si fuera poco, su hermana está buenísima.</p>
<p>—¡Verga! Pero la negra quiere, Jamesito.</p>
<p>—Pero ni moverle, Vite.</p>
<p>Regreso a mi asiento, esta vez con miedo; me imagino lleno de agujeros en el pecho.</p>
<p>—¿Y la caguama, loco?</p>
<p>No sé qué responderle.</p>
<p>—Adelante; más allá la compramos.</p>
<p>Me ve con la certeza de que estoy cagándola.</p>
<p>—Puto.</p>
<p>—¿Qué?</p>
<p>—Eres puto, eso dije</p>
<p>Se me traba la lengua. Tengo la sensación de que mi estómago es una sartén hirviendo.</p>
<p>—¿Cómo se te ocurre, pendeja? No mames.</p>
<p>La negra me clava los ojos. Supongo que así, de esa manera despiadada, ve el Bari a todos los cabrones que mata.</p>
<p>—Así me gustan, papito, con güevos. Trae la caguama y te llevo a un lugarcito para que me escribas algo en las nalgas.</p>
<p>Siento mariposas en mi estómago. James vuelve a mover la cabeza, aunque esta vez no quiere ver mi reflejo en el retrovisor. La carne, la maldita carne. El Sabor violeta se detiene para subir más pasaje; yo no tengo opción: desciendo en busca de bebida.</p>
<p>La niña que atiende la miscelánea pone la boca chueca ante mi petición y señala un letrero: No se humille pidiendo fiado. Regreso al camión sintiéndome un hombre podrido.</p>
<p>—No quiere fiar, James —confieso pegando la boca al oído de mi parna.</p>
<p>Arrebato unas monedas de la cajonera del cambió. Ya con dinero en la mano, la chamaca de la tienda sonríe al darme mi pedido. Estoy de vuelta en mi asiento, sin miedo, con lujuria acumulada. Tengo una caguama entre las manos.</p>
<p>—Sale, coqueta. ¡Bébale! —afirmo sacudiendo la cabeza al ritmo del reggaetón y paso la cerveza. Prefiero no ver a James.</p>
<p>—Vas bien, loco, vas bien —dice la negra con seguridad y abre un poco las piernas.</p>
<p>Pone su mano en mi pecho: me araña. Bebe despacio la cerveza. No se ve con ánimo de compartir la caguama. Sabe cómo portarse la muy divina.</p>
<p>—Adelante nos quedamos, loco —dice con firmeza, sujeta el pico de la botella.</p>
<p>—Simón —respondo y me acerco a James para pedirle chance de bajarnos en la esquina, donde los jardines de la Facultad de Turismo son buenos para consumar encuentros carnales; antes de partir le agandallo unas monedas más.</p>
<p>—La vas a cagar, Vite, pero tú sabes —lamenta James, pero no hay vuelta de hoja. Veo a la negra retadora, con ganas de darme la cogida de mi vida―. Te veo al rato en la playa para que me cuentes qué tal estuvo el cotorreo ―chocamos los puños y él de nuevo limpia el sudor de su calva blanca.</p>
<p>Salimos de El sabor violeta. La cantina al frente es de las más pequeñas que hay en el puerto. Tres mesas de plástico y un baño de un metro cuadrado, casi siempre con un hedor poderoso, eso es todo, claro, también hay clientes trasnochados.</p>
<p>—Aquí tengo un privado, mi loco —susurra y una gota de cerveza resbala por sus labios con <em>la indiferencia de un barco que se aleja</em>. Imagino que mi semen podría caer con la misma lentitud por esa boca.</p>
<p>—No esperaba menos —digo por decir algo, porque lo único claro es la ansiedad por saborear a esta negra.</p>
<p>Camina hacia el baño. Con su dedo índice me pide que la siga. Y voy tras los movimientos de su cadera. El baño huele a orines. Ella entrecierra la puerta de madera. Las meseras se dan cuenta de nuestras intenciones. Lo sé, escucho los susurros, las carcajadas.</p>
<p>—¿Sabes por qué me gustas? —la reto.</p>
<p>—No.</p>
<p>—Porque eres como yo.</p>
<p>Se ríe. Pone la caguama en el lavabo y se acerca con los brazos extendidos para aferrarse a mi espalda. Huelo su cuello. Levanto la blusa: encuentro dos flores carnívoras coronando su pecho.</p>
<p>—Bájate la bermuda, niño.</p>
<p>Obedezco. Siento cómo baja su boca por mi torso y se detiene frente a la bragueta de mi bóxer. Oigo que alguien abre la puerta. Descubro a Bari con un palillo entre sus dientes.</p>
<p>—Así que sí, manita —termina la frase chasqueando la lengua.</p>
<p>Me tiemblan las piernas, las manos.</p>
<p>—Enséñame la verga ―ordena escupiendo el mondadientes.</p>
<p>Obedezco. El Bari me observa. Su hermana se escuda tras él; se empina la caguama.</p>
<p>—Date una vuelta, muñeco ―noto que este hombre disfruta mandar.</p>
<p>Pienso en Aidé, en mi novela, en las advertencias de James. Nada de eso sirve ahora. Emparejan la puerta del baño. Me visto. Me sacan a empujones dos tipos. Fuera de la cantina hay un camión estacionado con la música a todo volumen. Subo los escalones. Siento que voy directo a una bóveda o la fosa común más vistosa del cementerio.</p>
<p>El Bari, ya desnudo, me espera al final del pasillo. Dice que me invitará lo que quiera si me porto bien. Me da la espalda. Tres jóvenes, a unos metros de él, graban con sus celulares la escena.</p>
<p>—My lover —dice y se pone la pistola en la cabeza—. Métemela, pendejo.</p>
<p>En cuestión de minutos estaré más tranquilo. No es gran cosa esto. No.</p>
<p>—Apúrate, pendejo ―ordena afeminando su voz.</p>
<p>Acato las órdenes. Sé que de hoy en adelante no voy a frecuentar esta ruta. Debo terminar la novela. Estaré mejor después de la eyaculación.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Festival de Poesía de Rosario</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/festival-poesia-rosario-2016/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Aug 2016 19:14:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Apoyo CCEBA]]></category>
		<category><![CDATA[Letras]]></category>
		<category><![CDATA[festival]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[Rosario]]></category>
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					<description><![CDATA[Festival. Del 19 al 25/09/2016
Rosario]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>24º Festival Internacional de Poesía de Rosario</h3>
<p>Del 19 al 25 de septiembre  2016<br />
Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, la Plataforma Lavardén, el Centro Cultural Parque de España y el OUI bar<br />
Rosario, Santa Fe</p>
<p>Organizan: Centro Cultural Parque de España, Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe<br />
Con el apoyo de CCEBA</p>
<p>Participan poetas de Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Camerún, Colombia,Chile, China, Cuba, España, Estados Unidos, Italia, México, Paraguay, Puerto Rico,Uruguay y Venezuela.</p>
<p>Esta edición rinde homenaje al poeta Aldo Oliva (1927-2000), una de las figuras más destacadas de la poesía argentina de la segunda mitad del siglo XX, cuya obra completa fue reeditada recientemente por la Editorial Municipal de Rosario.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Fabián Iriarte habla de un poema de J. R. Wilcock</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/fabian-iriarte-lee-poema-j-r-wilcock/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2016 18:23:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poetas leen poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[poetas]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando tú, mi poesía, lees poesía…]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Cuando tú, mi poesía, lees poesía…</strong><br />
Cuando tú, mi poesía, lees poesía,<br />
el cielo se oscurece con una luz verde,<br />
la gente huye de la orilla del mar<br />
por un presentimiento remoto de tormenta<br />
o de contraste entre los elementos,<br />
se enarbolan chispas en los cables del tranvía,<br />
y un gran silencio cae sobre la ciudad:<br />
es la poesía que se contempla a sí misma.<br />
Lees palabras de un tiempo olvidado,<br />
de un presente que se derrumba, sin tregua,<br />
velozmente en un pasado informe,<br />
lees acerca de un rey y de coronas, jardines y guerras,<br />
tú que eres la corona de cada imperio<br />
y el jardín del mundo conocido<br />
y la guerra de los sentidos de la naturaleza,<br />
lees: “¿quién profesará mis versos en el futuro<br />
si digo ahora todo lo que vales?”.<br />
Y sucede en aquel momento que esos versos,<br />
como una flecha arrojada a los siglos<br />
llegan un día a quien los inspiró.<br />
Y entonces la oscuridad verde se hace total,<br />
la gente se oculta, abrumada,<br />
y en un silencio como de terremoto<br />
se alza la luna sobre los castillos romanos<br />
y todo vira lentamente al azul,<br />
mientras tú, mi poesía, lees poesía.</p>
<p>Traducción de Guillermo Piro</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Sobre</em> Cuando tú, mi poesía, lees poesía… <em>dice Fabián Iriarte:</em></p>
<p>¿Por qué me gusta tanto este poema? Quizás porque leo poesía, porque escribo poesía, y porque creo (con un poco de inocencia y con un poco de estupidez, que no es tan mala como parece) en la taumaturgia de la poesía. Es la descripción de una <em>escena de lectura</em>: se contempla al amado leyendo un poema. Pero eso no es todo: en la lectura del amado, la poesía se contempla a sí misma (en un <em>efecto metapoético</em>). El círculo no es vicioso, sino estético y amoroso. El efecto del poema leído en esta escena de lectura es <em>indirecto</em>: el amado / lector apenas se da cuenta de lo que causa, porque está atento a su propia lectura. ¡Y todo lo que causa el amado!: oscuridad y luz, paradojas, huidas de gente, fuego, silencio, y de nuevo, más oscuridad, color azul, color verde, el ruido y el silencio, más paradojas, la luz al fin.</p>
<p>J.R. Wilcock (Buenos Aires, 1919 &#8211; Viterbo, Italia, 1978) escribió una secuencia de 34 poemas, en un italiano engarzado de joyas verbales acuñadas por él mismo, con el título de <em>Italienisches Liederbuch</em> (“Cuaderno de canciones italianas”), en el mes de julio de 1973, en Lubriano. Exiliado en Italia, Wilcock había decidido cambiar su idioma de escritura. La traducción al español de este libro se debe a Guillermo Piro (Editorial Huesos de Jibia, 2010).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La poesía que el amado está leyendo es la secuencia de sonetos de William Shakespeare (1564-1616). Así, el recorrido circular de la poesía sucede en el tiempo además de suceder en el espacio: poemas ingleses de fines del siglo XV y principios del siglo XVI son leídos por alguien en Italia en el siglo XX, y nosotros leemos la descripción de esa escena, hecha en italiano por un argentino y luego vertida al castellano, en el siglo XXI. ¿Quién lee a quién? ¿Quién ha escrito / descrito a quién? ¿Quién inspira a quién?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Suenan varios ecos de los sonetos de Shakespeare: el primer verso (y el último, que es eco del primero) reelabora los versos 9-10 del soneto 128: “How oft, when thou, my music, music play’st…” (“Cuántas veces, cuando tú, mi música, tocas música…”), un poema en que el hablante expresa sus celos y su envidia por las teclas del piano que acarician los dedos de su amado, cuando éste toca música.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los versos en que describe con epítetos al amado (“tu che sei la corona di ogni impero / e il giardino del mondo conosciuto / e la guerra dei sensi della natura”) son ecos de los versos 9-10 del soneto de apertura de la secuencia: “Thou that art now the world’s fresh ornament, / And only herald to the gaudy spring…” (“Tú que eres ahora el joven adorno del mundo / y el único heraldo de la alegre primavera…”).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Finalmente, el último eco shakespeariano está en los versos, ya no como alusión, sino como cita (traducidos al italiano) de los versos 1-2 del soneto 17: “Who will believe my verse in time to come / If it were filled with your most high deserts?” (“¿Quién va a creer en mis versos en el futuro / si están llenos de tus más altos méritos?”), en los que el hablante duda acerca de la persistencia de la poesía, esa cosa frágil y elusiva, sin darse cuenta de que el amado está leyendo poesía: ¿qué mejor prueba, qué prueba más elocuente, de su inmortalidad?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así como en la Edad Media existía el género de los “milagros de la Virgen”, este texto inaugura—creo yo—el género del “milagro del ser amado”. <em>Miracolo!</em>: el amado causa efectos inesperados en el universo. El amor y la poesía tienen eso en común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Quando tu, mia poesia, leggi poesía…</strong></p>
<p>Quando tu, mia poesia, leggi poesia, / si oscura il cielo di una luce verde, / la gente sfugge la riva del mare / per un senso remoto di tempesta / o di contrasto tra gli elementi, / vampe si inalberano sui fili dei tram, / e un gran silenzio cala sulla città: /<br />
è la poesia che contempla se stessa. / Leggi parole di un tempo scomparso, / di un presente che crolla senza sosta / velocemente nell’informe passato, / leggi di re e corone, giardini e guerre, / tu che sei la corona di ogni impero / e il giardino del mondo conosciuto / e la guerra dei sensi della natura, / leggi, « chi crederà i miei versi in avvenire / se dico adesso tutto il tuo valore? » / e accade in quel momento che quei versi / come una freccia scagliata nei secoli / raggiungono chi un giorno li ha ispirati. / E allora il buio verde si fa totale, / la gente si rintana, sopraffatta, / e in un silenzio come di terremoto / si alza la luna sui Castelli Romani / e lentamente volge tutto all’azzurro, / mentre tu, mia poesia, leggi poesia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fabián O. Iriarte </strong>nació en Laprida, provincia de Buenos Aires, en 1963. Desde 1979 reside en Mar del Plata.</p>
<p>Doctorado en Humanidades en la Universidad de Texas en Dallas (1999), enseña literatura inglesa &amp; norteamericana y literatura comparada en la Universidad Nacional de Mar del Plata.</p>
<p>Recibió el Premio Alfonsina de literatura (2004), el 2º premio del Concurso Osvaldo Soriano de Poesía (2006), el 2º premio del Concurso de Poesía Casa Museo Olga Orozco (2013) y el Premio Lobo de Mar en Literatura (2015).</p>
<p>Colabora con ensayos, reseñas, traducciones y poemas en revistas, antologías y sitios de Internet.</p>
<p>Entre sus libros de poesía se cuentan <em>La mudanza</em> (Gogol, 2009), <em>Devoción por el azar</em> (Bajo la Luna, 2010), <em>Cuentas por saldar</em> (Ediciones en Danza, 2010), <em>Las confesiones</em> (Huesos de Jibia, 2012), <em>La Caja P</em> (Ediciones del Dock, 2012), <em>Litmus test</em> (UNL, 2013) y <em>El punto suspensivo</em> (Letra Sudaca, 2014).</p>
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		<title>Rubén Enrique Guerrero habla de un poema de Ricardo Zelarayán</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/ruben-enrique-guerrero-habla-poema-ricardo-zelarayan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Jul 2016 18:34:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Poetas leen poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[poesia]]></category>
		<category><![CDATA[poetas]]></category>
		<category><![CDATA[Zelarayán]]></category>
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					<description><![CDATA[Materia Prima Melancólica ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Materia Prima Melancólica </strong></p>
<p>A tu cuerpo se lo llevan a pulso las palabras que se dicen para no hablar.<br />
Carretilla sin rueda, tu baúl de cartón colorado se derrumba entre las vías muertas.<br />
Y todo huele a pluma quemada.</p>
<p>Pasan dos peones forcejeando en una zorra. Y ya se alejan hipando:<br />
-¡No te echés p’atrás, brasa en el culo!<br />
-Y vos no me sigas dando soga, che…</p>
<p>Eras nomás la vecinita aquella, la que esperaba el ómnibus<br />
en el descampado, bajo la sombra rala del paraíso aquel.<br />
Última chance: las palabras resbalan como agujeros de cinturón.</p>
<p>Hay que llevarse el cuerpo que amenaza siempre con la última palabra.<br />
La palabra filosa contra los palabreros de ley que acabarán por apalabrarnos.</p>
<p>Metido en bolsa de arpillera se sienten las patadas de los materos<br />
de amargos. Después, el gusto del sisal con que te cosen la boca,<br />
las orejas, los ojos y el culo, naturalmente.</p>
<p>El tordillo desensillado masca sus brotes agrios. Hay moscas sobre<br />
la bosta dulce y fresca. La roldana canta y canta mientras el balde<br />
sube y baja. Agüita de las palabras.</p>
<p>Es sábado. Los obreros de vialidad ya se fueron de farra. El viento<br />
silba entre las chapas de la casilla solitaria junto a la ruta. Poco<br />
más allá, rosa de fuego en la penumbra, un camión arde ahí nomás,<br />
haciendo señas.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><em>Sobre </em>Materia prima melancólica<em> dice Rubén Enrique Guerrero:  </em></strong></p>
<p><strong>La materia prima: la palabra. </strong></p>
<p>Lo que me más me pegó de este poema de Zelarayán es esa idea de que hay palabras que se dicen, pero no son palabras que se dicen para hablar. Palabras que adquieren la capacidad de llevarnos, eso sí, no sabemos dónde. Esas palabras que se dicen pareciera que se van acumulando. Son escenas. Hay movimiento. El poema tiene pequeñas escenas, esas escenas le marcan el ritmo. En este poema parece que todo lo que decimos para no hablar se vuelve corriente que empuja o cualquier cosa que traccione a pulso. Palabras que son pura comunicación y nos arrastran. Entonces, esas palabras que se dicen: ¿son puro juego? ¿pura distracción? ¿puro pucho? ¿pura “carretilla sin rueda”? ¿pasatiempo? ¿escondite? ¿y  para qué decimos esas palabras? ¿para arrastrar qué cosa? Ay! mejor me callo.</p>
<p>De esa primera línea del poema me quedan un par de preguntas,  y algunas otras cosas: ¿a dónde es llevado ese cuerpo? Viaje en zorra, paseo ferroviario, trabajo de obrero, viaje por vías muertas, tiempo de charla. Charlar es un viaje a no sabemos dónde. Decir no es hablar.</p>
<p>Otras: ¿qué será hablar? ¿qué palabras deberíamos usar para hablar? ¿hay palabra pura?</p>
<p>Tenía entendido que las palabras se usan para entendernos, o no, con los otros, organizarnos, etc. pero en este poema eso que se le dice al otro es pasa tiempo, chiche, máscara, o pura organización. Si las palabras se usan para no hablar, entonces, la utilidad del lenguaje me parece otra: ocultar.</p>
<p>Lo que me queda: hablar es todo lo que no es palabrerío. Hablar no es fácil. Hablar con palabras parece imposible. Hablar no es juego.</p>
<p><strong>La materia prima melancólica: no hablar. </strong></p>
<p>En el poema creo encontrar dos tipos de palabras; una esquiva, resistente y la otra, visible, engañosa “palabra filosa contra los palabreros de ley que acabaran por apalabrarnos.” Tomo una postura, me inclino por un tipo de palabra. Me reservo por cual. El poema propone que “Hay que llevarse el cuerpo que amenaza siempre con la última palabra” ¿pero entonces qué? Ya no habrá palabra. Habrá que hablar. Horror. Mejor salgamos de paseo “Última chance: las palabras resbalan como agujeros de cinturón” y “un camión arde ahí nomás, haciendo señas.” Qué felicidad, ya podemos volver a no hablar. Eso me gusta del poema.</p>
<p><strong>Rubén Enrique Guerrero</strong> nacío el 29 de mayo de 1982 en Avellaneda. Actualmente vive en Adrogué. Es Redactor publicitario. Está por finalizar la carrera Licenciatura en letras de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Es exfutbolista. Colaborador en la editorial Zindo &amp; Gafuri. Participó en el grupo de poesía “Paladar espina”. Cantante en el proyecto musical ellamente -música y poesía- y en otros proyectos musicales (a fines de Julio va a estrenar uno). En 2013 publicó el libro de poesía No transpira con el sello editorial Zindo &amp; Gafuri. En estos próximos días sale su segundo libro Ahora que estamos en verano.</p>
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		<title>Juegos y pasatiempos en Cervantes</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/juegos-y-pasatiempos-en-cervantes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2015 21:01:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gacetillas]]></category>
		<category><![CDATA[Beto Ledes]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Aón]]></category>
		<category><![CDATA[Constanza Oroza]]></category>
		<category><![CDATA[ilustración]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Michael Scham]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel de Cervantes Saavedra]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Capristo]]></category>
		<category><![CDATA[Semana de la Gastronomía Porteña]]></category>
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					<description><![CDATA[Breve catálogo ilustrado de Loco Rabia Editora
31/10 al 8/11/2015 - Semana de la Gastronomía Porteña]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El CCEBA Centro Cultural de España en Buenos Aires presenta, junto al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés y  la Asociacion de Fabricantes Argentinos de Coca Cola, el libro Juegos y pasatiempos en Cervantes. Breve catálogo ilustrado. Editado por Loco Rabia, el volumen se obsequia en Bares Notables de la Ciudad de Buenos Aires en el marco de la Semana de la Gastronomía Porteña, programada del 31 de octubre al 8 de noviembre y dedicada especialmente en esta edición a conmemorar los 400 años de la publicación de la segunda parte de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.</p>
<p>Más información en <a href="/wp-content/uploads/2015/11/CCEBA-JuegosPasatiemposCervantes.pdf">Gacetilla Juegos y pasatiempos en Cervantes</a></p>
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		<title>Las Moradas en Diario BAE</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/las-moradas-en-diario-bae/</link>
		
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		<pubDate>Fri, 23 Oct 2015 20:39:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[cómic]]></category>
		<category><![CDATA[DiarioBAE]]></category>
		<category><![CDATA[historieta]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Loco Rabia]]></category>
		<category><![CDATA[Paula Boente]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Teresa de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa de Ávila]]></category>
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					<description><![CDATA[Nota sobre la obra de Santa Teresa de Jesús en cómic con el título "Toda una cuestión de fe" y la firma de Paula Boente]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nota sobre la obra de Santa Teresa de Jesús en formato historieta con el título «Toda una cuestión de fe» y la firma de Paula Boente (23 de octubre de 2015).</p>
<p>Más información en <a href="http://www.diariobae.com/notas/101518-toda-una-cuestion-de-fe.html" target="_blank">diariobae.com</a></p>
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		<title>Las Moradas en Tiempo Argentino</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/las-moradas/</link>
		
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		<pubDate>Sat, 17 Oct 2015 20:38:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[cómic]]></category>
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		<category><![CDATA[Ivana Romero]]></category>
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		<category><![CDATA[Tiempo Argentino]]></category>
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					<description><![CDATA[Nota con el título “Santa Teresa de Jesús, del convento a la historieta” y la firma de Ivana Romero]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nota con el título “Santa Teresa de Jesús, del convento a la historieta” y la firma de Ivana Romero (17 de octubre de 2015).</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El diario íntimo en Página12</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/el-diario-intimo-en-pagina12/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 12 Sep 2015 18:21:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[género]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Freixas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[Sonia Santoro]]></category>
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					<description><![CDATA[Nota sobre Laura Freixas con el título “El prestigio sigue siendo masculino” y la firma de Sonia Santoro]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nota sobre Laura Freixas como docente del taller literario dictado en CCEBA Florida 943 con el título “El prestigio sigue siendo masculino” y la firma de Sonia Santoro (12 de septiembre de 2015).</p>
<p>Más información en <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-281483-2015-09-12.html" target="_blank">pagina12.com.ar</a></p>
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		<title>Las Moradas en Página12</title>
		<link>https://v4.cceba.org.ar/las-moradas-en-pagina12/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ccebaSJ]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Sep 2015 16:15:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Notas de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Valenzuela]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[Santa Teresa de Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa de Ávila]]></category>
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					<description><![CDATA[Nota con referencia al libro de Santa Teresa de Jesús en cómic con el título "Competencia y nuevas estrategias"]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Nota con referencia a la adaptación al formato historieta del libro de Santa Teresa de Jesús con el título «Competencia y nuevas estrategias» y la firma de Andrés Valenzuela (4 de septiembre de 2015).</p>
<p>Más información en <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/18-36557-2015-09-04.html" target="_blank">pagina12.com.ar</a></p>
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